CLUBES vs SELECCIONES
En estos momentos se está celebrando en Angola la Copa de África 2010, competición que en el país africano se vive con gran entusiasmo y donde jugadores desconocidos en Europa intentan destacar para poder de esa manera firmar un contrato con alguno de los equipos grandes del Viejo Continente. Esta edición se recordará, más que por el vencedor, las buenas jugadas o jugadores revelación, por el atentado que la selección de Togo sufrió poco antes del partido inaugural. En él, un grupo separatista local ametralló el autobús de la selección y causó la muerte de tres personas, además de dejar heridos a nueve integrantes de la expedición.
Africa es un continente diferente y en él ocurren cosas que para nosotros en Europa son impensables. Una de ellas, es que Togo viajara desde su país hasta Angola (más de 2000 km) en autobús y no lo hiciera en avión, cuando además la zona por la que debían pasar y donde ocurrió el tiroteo está calificada como de alto riesgo. El haber cogido un avión muy posiblemente hubiera evitado el atentado, pero como el pasado no se puede revertir, dejemos este asunto de lado (no sin antes aprovechar este espacio para mostrar nuestra repulsa al mismo) y esperemos que en nuevas ocasiones se actúe de una manera más razonable y segura para todos.
En el tiroteo no murió ningún jugador de la selección, pero sí que ha hecho saltar todas las alarmas en el fútbol europeo. Pese a que los problemas de seguridad parecen más evidentes en competiciones que se disputan en África, las fricciones entre los clubes y las federaciones nacionales han sido continuas en los últimos años con independencia de la latitud. Lo clubes han comenzado a recibir compensaciones económicas por la participación de sus jugadores en grandes campeonatos internacionales; sin embargo, no se consigue llegar a un acuerdo en la eterna disputa entre clubes y selecciones sobre quién ha de hacerse cargo del perjuicio económico que conlleva que el jugador convocado por su conjunto nacional resulte lesionado (lesionado o algo peor, como en el caso del atentado en la Copa de África).
Los grandes clubes contratan seguros para protegerse ante posibles riesgos de su plantilla, su principal activo y fuente de ingresos, pero no todos pueden permitirse el lujo de destinar una partida de gasto a la contratación de dichas pólizas. Los expertos en seguros deportivos abogan por que las federaciones de fútbol abonen una parte de las pólizas contratadas por los equipos para proteger a sus jugadores o que lo haga directamente la FIFA, organizadora de todos los compromisos internacionales que se disputan entre selecciones nacionales. El debate sobre quién paga vuelve a estar en boca de todos tras el atentado contra la selección de Togo; aunque parece claro que la repercusión será mayor, cuando el afectado por una tragedia o una lesión grave sea una de las estrellas de la galaxia futbolística europea.
0 comentarios