EL SEGUNDO PREMIO REPARTE MÁS MILLONES QUE EL GORDO
Las personas que no fueron agraciadas con un premio en el sorteo de Navidad de finales de 2009, estaban con la esperanza de que el comienzo de 2010 les diera una alegría en forma de millones de euros con el sorteo de El Niño celebrado esta mañana. Sin embargo, de la totalidad del premio gordo recaído en el número 58588, tan solo un 17% aproximadamente ha ido a parar a personas físicas. El resto se lo ha llevado Hacienda, puesto que de 60 series del número premiado, se vendieron tan solo 10 en una administración de lotería del municipio barcelonés de Castelldefels y el resto fueron devueltas a Hacienda.
Por tanto, de 120 millones de euros que se repartían con el gordo, el primer premio ha dejado tan solo entre los afortunados, 14 millones en este municipio catalán. Por contra, el segundo premio dotado con 60 millones de euros, ha repartido la totalidad del premio en Almagro, Ciudad Real, sin que se devolviese ningún decimo del 42653.
Esto no es la primera vez que ocurre, puesto que los números "feos" no se suelen vender y se los queda Hacienda, y por tanto todos los años le suelen tocar unos cuantos millones de euros. Y más este año, donde ha descendido el gasto en lotería, tanto en la de Navidad como en la de El Niño; los números y series que se juegan son siempre las mismas, por lo que a más devoluciones de números, mayor probabilidad de acierto para Hacienda. Hacienda es la única que año tras año se asegura una lluvia de millones cuando se acercan las fechas de estos dos sorteos, siendo en épocas de crisis (que según la tendencia histórica desciende el gasto en loterías) cuando más premio se lleva.
Sin embargo, no solo se asegura premios con los números y décimos devueltos por las administraciones, sino que un alto porcentaje de cada premio también va a parar a sus arcas. Cuando escuchamos que el gordo de Navidad otorga 300 millones de euros a la serie, no significa que los 300 millones se los lleve la persona que tenga 10 décimos. Los que jugamos algo de lotería solemos mirar entusiasmados y con nerviosimo nuestros décimos y participacioes tras los sorteos; Hacienda, por contra, no se preocupa demasiado, porque sabe que sí o sí tendrá jugosos beneficios tras los mismos.
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