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A VUELTAS CON EL CEMENTERIO NUCLEAR

A VUELTAS CON EL CEMENTERIO NUCLEAR

El Gobierno ha abierto la convocatoria pública para conocer los municipios interesados en albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos de alta actividad. La instalación lleva asociada un centro tecnológico y un parque empresarial que ocuparán un total de 25 hectáreas, con una inversión prevista de 700 millones de euros. Los municipios candidatos podrán ser todos los situados en territorio español, excepto los terrenos que sean considerados no aptos por sus propias características geológicas o por las especiales protecciones medioambientales a las que estén sujetos; entre estos últimos se encuentran los que forman parte de la Red Europea de la Conservación de la Naturaleza, Red Natura 2000, incluyendo Parques Nacionales, Parques Naturales, los Lugares de Importancia Comunitaria (LICS) y las Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPAS).

El ATC es necesario para albergar la actual previsión de 6.700 toneladas de combustible gastado generado en las centrales nucleares españolas. El parque nuclear español consta en la actualidad de seis plantas atómicas con ocho reactores, a las que se suman la central de José Cabrera en Almonacid de Zorita (Guadalajara), cerrada en 2006, y la de Vandellós I (Tarragona), cuya actividad cesó en 1989 y cuyo combustible gastado se envió a Francia para su reproceso y que deberá volver a España. Adicionalmente se generarán cantidades de residuos radiactivos que, por sus características no pueden ser almacenados en el Almacén centralizado de Residuos de baja y media actividad de El Cabril (Córdoba).

El ATC es una instalación industrial concebida para el almacenamiento en seco, durante un periodo de 60 años, del combustible gastado y residuos vitrificados de alta actividad utilizando la tecnología de bóvedas y la de naves de hormigón para almacenar el resto de residuos acondicionados. Su estructura consistirá en un edificio de unos 283 metros de largo, 78 metros de ancho y 26 metros de alto y sus conductos de salida de aire de los edificios de almacenamiento alcanzarán una altura de 45 metros respecto al nivel del suelo. Para ello se necesitará una superficie aproximada de 13 hectáreas. Por su parte, el centro tecnológico ocupará una superficie de 7 hectáreas en las que se pretende asegurar la disponibilidad de las tecnologías y conocimientos necesarios para la gestión final del combustible gastado y los residuos de alta actividad a través del desarrollo del Plan de I+D y del soporte a otras instalaciones y actividades. Asimismo, como apoyo al ATC y al centro tecnológico asociado, el proyecto contempla otras infraestructuras para el asentamiento de empresas en una superficie de cinco hectáreas.

El proyecto, además del beneficio que reportará al municipio o municipos que lo alberguen en forma de ingresos monetarios, tiene otro aspecto positivo que se basa en las oportunidades de empleo para los ciudadanos cercanos a su ubicación, ya que se crearán unos 300 puestos de trabajo para la gestión y manteniminto del cementerio nuclear. Sin embargo, la mayoría de la gente está en contra de que se construya en sus pueblos dicho almacén, por el miedo que se tiene a este tipo de energía y a sus consecuencias negativas para la salud en caso de algún tipo de escape radioactivo. Los expertos aseguran que el peligro está más en las centrales nucleares y no en este tipo de almacenes, pero aún así la sociedad no se fía y pefiere tenerlo lejos. Veremos como concluye esta historia y donde se construye finalmente el ACT.

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